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La palabra Whisky deriva del gaélico "uisgebeatha" (agua de vida), denominación usada por los Celtas y transformada en "aqua vitae" por los frailes escoceses, responsables, junto con los irlandeses de su expansión a nivel mundial en torno al año 600, cuando era usada con fines medicinales.
Desde Escocia e Irlanda (donde se le llama Whiskey) la bebida emigró hasta Estados Unidos y Canadá, de forma que en la actualidad disponemos de una variada representación de distintos tipos de Whisky dependiendo del lugar donde se fabrican: los americanos, corn (whisky de maíz típico del Oeste), rye (de centeno, el primer tipo de whisky fabricado en USA), bourbon (de maíz, con pequeñas cantidades de malta y centeno), el Canadiense o "Canadian", además del Irlandés y el Escocés. De menor importancia son el whisky Japonés y el Indio. Todos los whiskys se obtienen a partir de cereales, pero las técnicas empleadas, la forma de mezclar los destilados y el envejecimiento son diferentes en cada caso, siendo esto lo que diferencia un tipo de whisky de otro e incluso a las distintas marcas comerciales dentro de un mismo tipo.
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