El
Lambrusco es un vino originario de la región de Módena
al norte de italia y constituye el caldo espumoso más
conocido y reconocido de Italia. La Región dell´EMILIA
es la que produce los mejores caldos de este tipo de vino y
quien tiene mayores éxitos comerciales y prestigio mundial
reconocido.
El
Lambrusco procede de la cepa tinta que lleva el mismo nombre
y sufre una doble fermentación según el estilo
‘champanoise’ que le permite exhibir las características
burbujas que lo convierten en ‘espumoso’. Es un
vino ligero, simpático y refrescante que, sin embargo,
aún tiene un camino por delante si quiere equipararse
a sus hermanos mayores, los cavas españoles o champagnes
franceses.
Si
nos ceñimos al ‘Tinto espumante’ Lambrusco,
presenta en copa un color rojo rubí que oscila al granate.
Su espuma es vivaz y “evanescente”. De similar acidez
al rosado resulta, eso sí, algo menos seco. Si analizamos
sus aromas, destila perfumes que recuerdan a flores como la
violeta. En boca descubrimos un caldo seco, dulce, muy versátil,
y fresco.
Normalmente
es un vino joven, del año que precisa ser descorchado
antes de que pierda su ingenuidad y simpatía
El Lambrusco y el maridaje: Se habitua como ningún otro
vino a la cocina italiana por aquello de compartir cuna y nacimiento.
También se le considera como el mejor adalid del Parmesano
Reggiano (queso local). Constituye por otra lado una buena elección
si se decide combinarlo con entremeses italianos como el jamón
o la mortadela. También junto a los tortellini o cualquier
pasta rellena. Con todo, su mejor aportación tiene lugar
cuando la pizza, horneada y recién hecha, llega a nuestra
mesa. En ese momento se convierte en añadidura esencial
para el plato más famoso de Italia.