Proviene
de la palabra alemana "wermut" que significa ajenjo
y el vermouth nos ha acompañado durante los aperitivos
en muchas ocasiones, hasta tal punto que un aperitivo se hace
pobre si no está presente esta bebida. Compuesta por
un vino blanco macerado y aromatizado con hierbas, se dice que
su origen se remonta a la época de Hipócrates.
Dentro de una copa de vermut está toda la historia de
las bebidas alcohólicas.
Sin
duda es una bebida única, ya que su complicado proceso
de elaboración y las complicadas mezclas de hierbas confieren
un peculiar sabor muy agradable y algo goloso.
Las hierbas usadas en los vermuts incluyen todas las grandes
favoritas que se hallan en los bitters y en los licores: manzanilla
en el vermut seco, genciana en el rojo, vainilla en el dulce
y, en todos, ruibarbo chino, raíz de lirio, quinina,
piel de cedro y por lo menos 150 hierbas más. Este arte
sobrevivió a través de la Edad Media y reapareció
en manos de los monjes, alquimistas y doctores.
Aunque
muchos ingredientes sólo se obtienen en el lejano Oriente
y en América latina, hay muchos otros que crecen en los
Alpes. Y fue precisamente allí, a ambos lados de la frontera
franco-italiana, donde la producción de licores y vermuts
se convirtió en una verdadera
industria especialmente de estos últimos
años.
Cada
vermut se sigue produciendo en forma ligeramente diferente,
aunque todos se dejan macerar entre seis meses y un año
o más. Todos los tipos de vermuts se utilizan ampliamente
en cócteles y como aperitivos de por sí, aunque
casi siempre con mucho hielo y aveces con soda. Si lo prefiere
tomar solo, la mejor manera de degustarlo es en vaso de tubo
o en un vaso de tamaño mediano como el tumbler, con unos
cubitos de hielo y unas olivas.